Masajes: mucho más que relajarse, también pueden aliviar tensión y dolor

Los masajes no solo están asociados a la relajación. Según la técnica utilizada, pueden contribuir a reducir temporalmente el dolor, aliviar la sensación de tensión muscular, mejorar la movilidad y favorecer el bienestar general.

El académico de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, Hernán de la Barra, explica que la elección depende de la necesidad de cada persona. Mientras el masaje de relajación utiliza movimientos suaves para disminuir la tensión y favorecer la calma, el descontracturante emplea una presión mayor y maniobras localizadas cuando existe rigidez o sensibilidad muscular.

Durante una sesión, la presión y el amasamiento generan estímulos sobre músculos y tejidos que pueden modificar la percepción del dolor y la tensión, además de producir cambios transitorios en la circulación local.

Sin embargo, un masaje intenso no siempre es la mejor opción. Se recomienda evitarlo directamente sobre heridas, infecciones, inflamaciones agudas, hematomas importantes o posibles lesiones musculares. También se requiere evaluación profesional ante problemas circulatorios, alteraciones de coagulación, uso de anticoagulantes o cambios bruscos de volumen en alguna extremidad.

En casos como el embarazo o antecedentes de cáncer, el masaje puede requerir adaptaciones y supervisión profesional.

La recomendación central del especialista es elegir la técnica según el estado y objetivo de cada persona, entendiendo que más presión no necesariamente significa mayores beneficios.